Además del karma individual, existe lo que se conoce como karma colectivo. Vivimos en sociedades, culturas y sistemas que influyen en nuestras acciones y decisiones. Muchas experiencias no dependen únicamente de lo que hacemos como individuos, sino de dinámicas compartidas.
Por ejemplo, el impacto ambiental, las crisis sociales o ciertas normas culturales son resultado de acciones colectivas acumuladas a lo largo del tiempo. Aunque una persona no haya causado directamente un problema, puede verse afectada por él.
Esto no elimina la responsabilidad individual, pero sí amplía la comprensión. El karma colectivo nos invita a reflexionar sobre cómo participamos en la sociedad y qué tipo de energía aportamos al conjunto.
Cada acción consciente contribuye a transformar el campo colectivo. Un gesto de cooperación, respeto o solidaridad no solo beneficia a una persona, sino que fortalece una conciencia común más elevada.
Desde esta mirada, el karma deja de ser solo un asunto personal y se convierte en un llamado a la corresponsabilidad. Lo que hacemos hoy, como individuos y como sociedad, construye el mundo que habitaremos mañana.
Parte 9: 06.03

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