Cuando dejamos de ser víctimas y nos volvemos hacia nuestro interior con autorrespeto, conciencia espiritual y el amor de Dios, restauramos la armonía entre la mente y el corazón y recuperamos nuestro poder interior. Al enfrentar situaciones difíciles, podemos sentir la tentación de culpar a otros o de pensar que estamos siendo víctimas. Sin embargo, la semilla de la culpa no produce buenos frutos. Lo que realmente da buenos resultados es cultivar las semillas del autorrespeto, el valor y el altruismo, y expresar estos valores en la forma en que tratamos a los demás… y a nosotros mismos. Cuando llega la temporada de siembra, un agricultor sabe que tiene trabajo por hacer. Su atención se centra en las semillas que debe sembrar. No puede darse el lujo de perder tiempo ni actuar con descuido. No pone excusas. Ahora es el momento de prestarnos ese mismo nivel de atención a nosotros mismos. Tómate un momento para sentarte en silencio y escuchar cómo tu mente y tu corazón dialogan entre sí. ...
Video: https://youtu.be/VoMBNkvObJo?si=agrtFhLZ4511dtxO Ken O´Donnell Soy Ken O'Donnell y he sido practicante de meditación durante más de 40 años. Hoy quiero hablar sobre algo fundamental, algo básico, que puede considerarse como la primera lección de la vida y también la última: comprender que soy un ser espiritual pasando por esta experiencia humana, y no un ser humano buscando una experiencia espiritual. Para mí, esto es esencial. Soy la energía que utiliza este cuerpo. En otras palabras, el cuerpo es un instrumento valiosísimo a través del cual puedo expresarme y experimentar. El resultado es que esta conciencia —de quién soy— se convierte en el punto de partida y de llegada de cualquier pensamiento, palabra o acción. No se trata de una teoría o de una prueba intelectual; en la práctica de la meditación esto puede experimentarse directamente. Es algo muy personal, pero al mismo tiempo muy amplio: es tanto el punto de partida como el punto de llegada de todo. Si eres conscient...