Las alas con las que son configurados los ángeles representan el equilibrio que el ángel desarrolla. El que vuela no dice a los demás que vuelen, pero un pájaro empieza a volar y el resto hace lo mismo automáticamente. Algunos, en cambio, se quedan en la rama porque piensan que no pueden volar. ¿Cómo podemos desarrollar estas alas? El primer equilibrio es entre el Espíritu y la Materia, el cuerpo. El ángel tiene un cuerpo, pero usa toda la energía del alma para guiarlo. Así, uno de los primeros aprendizajes es el de vivir en un cuerpo, consciente de ser energía espiritual que anima la materia y hace que se mueva. Actitud simple, pero compleja al mismo tiempo, porque nuestra cultura está orientada a hacernos creer que somos cuerpos y que la felicidad está conectada con la satisfacción de sus necesidades. ¿Y el alma? A menudo llora y no la oímos... El segundo equilibrio es entre Saber y Trascender. No basta con conocer el bien, ni basta con conocer el mal. Ambas son parte de una re...
La felicidad es la satisfacción del yo cuando conozco mi verdadero valor interior y no tomo nada de nadie. La auténtica felicidad no está condicionada por nadie ni depende de ninguna otra persona, hecho o circunstancia. La felicidad surge naturalmente de dentro, cuando el yo está libre de necesidad y deseo, cuando el yo deja de intentar adquirir y acumular, y se ha dado cuenta de que es todo lo que puede ser y que no falta nada. Surge naturalmente cuando mi energía, que soy yo, se entrega sin condiciones. Solo cuando desaparece todo deseo y dependencia, solo cuando dejas de agarrarte y apegarte, puedes estar satisfechamente feliz. Cuando caemos en la trampa de hacer de cosas externas, materiales, físicas, nuestra fuente de amor y felicidad, empezamos a depender de las sensaciones que aquellas producen. Nos convertimos en buscadores de sensaciones. Todo parte de la primera identificación equivocada, del primer apego, de la primera dependencia, que es la identificación con nuestro cuerpo...