Regresa a tu paz original. No necesitas buscar la paz; ya está dentro de ti. La paz es tu estado original. Las circunstancias de la vida pueden intentar alejarte de tu calma interior, pero solo si tú lo permites. Incluso tus sentimientos, como el cansancio o el estrés, pueden nublar tu paz y provocar irritabilidad. Lo importante es mantener el control de ti mismo. Dirige suavemente tu atención hacia tu interior. Visualiza tu verdadero ser: un punto de luz radiante, como una estrella, en el centro de tu frente. Esta es tu alma, distinta del cuerpo que habitas. Cuanto más practiques esta consciencia, aunque sea solo por unos instantes al día, más fácilmente volverás a tu estado natural de paz. El cansancio se desvanece. La irritación desaparece. Y tus acciones se llenan de un amor sereno, tanto hacia ti mismo como hacia quienes te rodean.
Momentos de atención plena Muchos de nosotros, aun estando en plenas facultades mentales, luchamos por alcanzar la armonía y la paz. Somos capaces de pensar y ser creativos, pero controlar nuestros pensamientos y cocrear en armonía a menudo se nos escapa. El entrenamiento mental podría ayudarnos a aprovechar el inmenso poder de la mente, que está a nuestro alcance. La atención plena ofrece un punto de partida. Se trata de estar plenamente presentes en nuestras acciones, algo que a menudo no sucede, ya que nuestra mente divaga hacia el pasado o el futuro, o se centra en los demás en lugar de en nuestras acciones. Prueba este ejercicio: la próxima vez que comas, concéntrate únicamente en tu comida. Si tu mente divaga, redirígela suavemente hacia las sensaciones de comer. Aplica esta práctica a otras actividades: limpiar, escribir, trabajar. ¿El resultado? Mayor concentración, acciones más naturales, paz y relajación, sin importar la tarea que estés realizando.