El tercer equilibrio es entre Responsabilidad y Ligereza . El ángel está entregado, consagrado al servicio del mundo, pero no se lleva el pesar ni sucumbe en la acción, simplemente porque es instrumento del Divino. Está libre de los vínculos materiales y, por eso, usa bien la materia: cuerpo y cosas. Tener la conciencia de alguien sin recursos mientras se usa todo es desarrollar las alas de la libertad. El cuarto equilibrio es entre Silencio y Sonido . Usa el poder de la mente para generar energía positiva y, en el silencio, sirve a lugares vecinos y lejanos. La dulzura de sus palabras impacta como si fuese el canto de un ruiseñor. El quinto equilibrio es entre Inocencia y Sabiduría . Su pureza es tan profunda que no puede maquinar el mal. Cree en todos, incluso en aquellos a quienes nadie daría crédito. Es así, no porque le puedan engañar, sino porque ha elegido recorrer la vida desde la confianza y pavimentarla de oro. Su sabiduría está en el núcleo de su ser, como en el tuyo. So...
Las alas con las que son configurados los ángeles representan el equilibrio que el ángel desarrolla. El que vuela no dice a los demás que vuelen, pero un pájaro empieza a volar y el resto hace lo mismo automáticamente. Algunos, en cambio, se quedan en la rama porque piensan que no pueden volar. ¿Cómo podemos desarrollar estas alas? El primer equilibrio es entre el Espíritu y la Materia, el cuerpo. El ángel tiene un cuerpo, pero usa toda la energía del alma para guiarlo. Así, uno de los primeros aprendizajes es el de vivir en un cuerpo, consciente de ser energía espiritual que anima la materia y hace que se mueva. Actitud simple, pero compleja al mismo tiempo, porque nuestra cultura está orientada a hacernos creer que somos cuerpos y que la felicidad está conectada con la satisfacción de sus necesidades. ¿Y el alma? A menudo llora y no la oímos... El segundo equilibrio es entre Saber y Trascender. No basta con conocer el bien, ni basta con conocer el mal. Ambas son parte de una re...