Existe un hábito silencioso en el que caemos: cargar con un peso que nunca estuvo destinado para nosotros. No solo nuestras propias responsabilidades, sino también los resultados, las decisiones de los demás y las situaciones que escapan a nuestro control. Nos decimos a nosotros mismos que si no lo controlamos todo, se desmoronará. Pero ese peso no es responsabilidad, es una carga. La responsabilidad consiste simplemente en hacer lo que nos corresponde. La carga se compone de pensamientos como " ¿por qué? " , "¿y si...?" y " ¿quizás? ". Estos pensamientos no resuelven nada; solo hacen que la mente se vuelva pesada y confusa. Cuando el intelecto está sobrecargado, la claridad se desvanece. En lugar de sentirnos guiados, nos sentimos agotados. La creencia subyacente es esta: si no me encargo yo, nadie se ocupará de ello. Pero esto no es cierto. Tú no eres quien mantiene todo unido. Tú eres el instrumento. Un instrumento no transporta, sino que actúa. Al i...
Para cultivar la belleza, debo convertirme en fotógrafo espiritual y carturar momentos de gracia, espirituales, de amor en mi vida. Como dice el dicho, la belleza está en los ojos de quien mira. La idea es capturar momentos hermosos de mi vida. Estas inspiraciones, aunque sean una virtud, dan propósito y dirección a nuestras fotografías espirituales. Imagina un lago de montaña tranquilo por la mañana. Observa la serenidad y respira hondo, y quédate tan quieto como sus aguas. Déjate envolver por la belleza de ese lago de montaña y permite que impregne tu ser mientras te quedas quieto por unos instantes y saboreas la paz que sientes. Te sientes tan quieto y tranquilo como el lago de montaña. En este estado de quietud, elige tu palabra clave del día. Elige algo que te inspire, un valor que aprecies. Digamos que tu tema del día es la bondad. Ahora, saca tu cámara espiritual y piensa en al menos un momento de bondad que hayas presenciado o ofrecido a alguien. Tómate unos instantes para...