El tercer factor que influye en el karma es el entorno en el que realizamos una acción. No actuamos en el vacío: el contexto, el ambiente emocional y social también modifican la energía de lo que hacemos. Desde tiempos antiguos, las sociedades entendieron que el lugar importa. Por eso existen espacios considerados sagrados, donde ciertas acciones adquieren un peso distinto. No es lo mismo actuar con violencia en un templo que en otro contexto; el entorno amplifica el impacto de la acción. En la vida diaria ocurre lo mismo. Las crisis, el miedo colectivo, la presión social o la incertidumbre influyen en nuestras decisiones. Durante momentos difíciles, como una emergencia global o una situación de estrés prolongado, muchas acciones se ven condicionadas por el entorno emocional. Esto no significa que el entorno justifique todo, pero sí que modula el efecto del karma . Una acción realizada bajo presión no tiene el mismo peso que una acción consciente y deliberada. 💥 Por eso es importa...
Desapego Necesitas fortaleza para permanecer libre de la influencia de los demás. El desapego es esta fortaleza. Si no logras permanecer desapegado de las influencias no serás capaz de mantener tus pensamientos bajo control. Te hundirás así en una espiral descendente hasta que desaparecerá todo rastro de bienestar interno. El primer paso en el desapego es comprender quién eres como entidad espiritual. Esto te permite “desapegarte” de tu identidad física y de su mundo de pensamientos y sentimientos limitados, y “apegarte” en cambio a tu personalidad espiritual, el ser de fortaleza y paz interior. La vida diaria está llena de desafíos a este desapego. Por un lado estará tu conciencia espiritual, pero por el otro estará la atracción hacia los seres humanos y el mundo material. El desapego no significa alejarse de éstos, sino permanecer consciente de ti mismo como un ser espiritual e interpretar tu papel en el mundo. El desapego es, pues, mantenerte centrado...