Un pensamiento útil para la mañana es: “Hoy mantendré la mente ligera. Trataré a la gente con amabilidad. Responderé con dignidad. No me preocuparé por las cosas pequeñas.” Durante el día, incluso una pausa de un minuto puede marcar la diferencia. Respira hondo. Relaja los hombros. Aléjate del ruido. Pregúntate: "¿Quién tiene el control ahora mismo: la paz o la presión?". Por la noche, deja que el día termine. No te lleves todas las conversaciones a la cama. Deja a un lado las preocupaciones. Suelta lo que no salió perfecto. Aprecia lo que salió bien. Perdónate a ti mismo. Perdona a los demás. Mañana será un nuevo comienzo. Ser un maestro de uno mismo no significa vivir una vida perfecta. Significa vivir con un poco más de consciencia, un poco más de humor, un poco más de paciencia y mucha más amabilidad hacia uno mismo y hacia los demás. El mundo seguirá cambiando. La gente seguirá teniendo sus propios hábitos, opiniones y estados de ánimo. La vida seguirá deparando...
Un corazón ligero no es un corazón descuidado. Un corazón ligero es un corazón fuerte. Cuando alguien nos causa dolor, es fácil revivir la escena una y otra vez. Recordamos lo que dijo, cómo lo dijo, lo que deberíamos haber dicho y lo que podríamos decir la próxima vez. Sin darnos cuenta, esa persona ya no está solo presente, sino que vive en nuestra mente sin pagar alquiler. Un maestro de sí mismo recupera ese espacio con delicadeza. En lugar de pensar: "¿Por qué me hicieron esto?", puedo intentar pensar: "¿Cómo puedo responder de una manera que proteja mi paz?". En lugar de pensar: "Me arruinaron el día", puedo recordarme a mí mismo: "Todavía tengo la opción de decidir qué hacer con el resto del día". En lugar de pensar: "No puedo seguir adelante", puedo decir: "Estoy aprendiendo a dejarlo ir". Esto no significa permitir que nos traten mal. Establecer límites es saludable. Decir no puede ser pacífico. Tomar distanc...