“La verdadera libertad es la capacidad de hacer lo que debemos hacer, de seguir el camino de la bondad, la verdad y el dharma.” Dadi Janki Hay un poder silencioso y sagrado en la verdad. No es la clase de verdad sobre la que discutimos, sino la verdad más profunda que reside en nuestro interior: la voz del alma, el susurro de una conciencia sutil, el conocimiento interior que nunca desaparece, incluso cuando elegimos no escuchar. Mucho antes de que aprendamos a explicarnos, esta verdad ya sabe quiénes somos. Seguir tu verdad da sus frutos porque te alinea con la vida misma. Cuando eres sincero —primero contigo mismo y luego con el mundo—, entras en armonía con algo más grande que el ego, entras en armonía con la fuerza vital del Universo. Muchas tradiciones espirituales nos dicen lo mismo en diferentes idiomas: cuando vives en la verdad, vives en armonía con lo divino, con el dharma, con el orden natural de las cosas. La verdad a veces duele, especialmente cuando toca el ego...
Muchas veces creemos que la ansiedad se va a calmar cuando entendamos más. Cuando leamos un poco más. Cuando encontremos la técnica perfecta, el consejo exacto o la explicación definitiva. Pero la verdad es otra: la ansiedad no siempre viene por falta de información. Muchas veces viene por exceso. Exceso de ideas, de estímulos, de comparaciones, de pendientes mentales. Exceso de contenido que entra sin pausa, pero no se transforma en acción. Porque cuando solo consumes y no aplicas, tu mente se llena… y tu vida no cambia. Entonces aparece una sensación interna de presión: como si estuvieras atrasado, como si siempre faltara algo, como si no alcanzaras. En el fondo, sabes que no te falta conocimiento. Te falta decisión. Por eso hoy es tan importante hacer limpieza, pero no solo de objetos. También de pensamientos, de pantallas, de información guardada, de ideas que no son tuyas. Menos guardar para “algún día”. Menos revisar una y otra vez lo que otros hacen. Menos satur...