Comunicar y conectar 0.5 1 1.5 2 2.5 3 3.5 4 4.5 La comunicación es un aspecto esencial en nuestras vidas. Cuando nos comunicamos, expresamos algo de lo que somos y eso es lo que le llega al otro. Cuando la comunicación fluye bien, surge un sentimiento de pertenencia y podemos identificar con facilidad el territorio común. Eso se aplica tanto si me estoy comunicando conmigo mismo, con otra persona o con una audiencia de 500, y también en mi relación con Dios. La comunicación no es sólo verbal; detrás de lo que digo hay una variedad de actitudes, creencias, valores y sentimientos. Puede que deseemos comunicar un mensaje en particular pero a menudo nuestras palabras surgen llenas de “ruido emocional” – nuestros sentimientos, opiniones o intenciones personales, que de hecho distorsionan o anulan el mensaje. Es importante que sea claro y honesto – tanto para mí mismo como para los demás – y me ciña a lo que es relevante y de ayuda para la otra persona. Mantener mi propia autoe...
El estrés se ha convertido casi en algo normal de la vida moderna. Los plazos, las responsabilidades, las expectativas, las relaciones, las finanzas y los problemas de salud exigen la mente. Sin embargo, el estrés no lo crean solo las situaciones. Lo crea la forma en que las percibimos. Antes de aprender a manejar el estrés, es importante entender qué lo desencadena. …los detonantes El estrés suele comenzar con expectativas poco realistas. Cuando esperamos la perfección de nosotros mismos o de los demás, generamos presión interna. Cuando la realidad no coincide con nuestras expectativas, surgen la frustración y la decepción. La sensación de falta de control es otro desencadenante importante. Cuando las circunstancias se perciben inciertas o impredecibles, la mente empieza a imaginar los peores escenarios. El miedo a lo desconocido aumenta la tensión silenciosamente. El apego a los resultados también alimenta el estrés. Cuando nuestra felicidad depende de los resultados, la aprobación o...