La mayoría de nosotros iniciamos relaciones buscando amor, respeto y aceptación, sin darnos cuenta de que nuestro rol es dar, no recibir. Y cuando nuestras expectativas no se cumplen, intentamos cambiar a las personas, lo que significa que no las aceptamos. Les enviamos energía negativa, lo que provoca que se alejen de nosotros.
Nuestras relaciones, especialmente con seres queridos, son muy prometedoras, pero hoy en día las personas se están distanciando a un ritmo alarmante. La buena noticia es que una de las dos personas puede asumir la responsabilidad de sanar a la otra y recomponer su vínculo.
1. Haz una introspección sobre tu contribución a la mudanza de un ser querido. Reflexiona sobre tu percepción de esa persona: tal vez la percibiste negativamente, creaste pensamientos negativos, te sentiste negativo, desarrollaste una actitud negativa, te comportaste negativamente y, por lo tanto, transmitiste energía negativa.
2. Medita a diario para fortalecer tus cualidades de amor y compasión. Podrás sanar tu dolor. Así, no esperarás una disculpa de la otra persona para sentirte mejor.
3. Presta atención a lo que piensas y sientes de ellos, y no a lo que ellos piensan de ti. Acéptalos, concéntrate en sus cualidades. Irradia una energía de amor, aceptación y respeto. Tu energía comienza a sanarlos.
4. La otra persona podría seguir aferrándose al dolor o la ira hacia nosotros. Dale tiempo. Incluso si no puede retomar la relación, la calidad del intercambio de energía con ella cambia.

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