Todos albergan una bondad innata;
cultívala a través de la conciencia del alma,
libera los pensamientos innecesarios y permite que tu
luz pura atraiga a otros, transformando las preocupaciones en sabiduría.
En todos hay bondad. Simplemente, a veces es difícil verla. Cuando te enfocas en lo bueno —el ángel interior, lo positivo dentro de tus pensamientos— le das vida. Le das permiso para crecer y ser restaurado a tu naturaleza. Lo bueno ha estado allí todo el tiempo, fuera de tu visión y conciencia internas.
Cuando nos soltamos de las preocupaciones cotidianas, ocurre algo profundo: nuestra brújula interior se vuelve más clara, nuestras decisiones más alineadas y nuestra perspectiva más amplia. Tómate un momento hoy para alejarte del ruido de los pensamientos inútiles. Detente. Escucha hacia adentro. ¿Esa claridad que has estado buscando? Ya está dentro de ti, esperando que la quietud le permita hablar. ¡Devuélvete la luz de la vida! ¿O prefieres vivir en la oscuridad?
Cuando liberas el peso de tu corazón y brillas con tu luz verdadera y original, otros se sienten atraídos hacia ti sin entender por qué. Perciben tu presencia como el aire que respiran: tan cercana y, a la vez, tan natural que apenas la notan. Es con esta pureza que las almas se conectan.
Lleva tu felicidad como una corona y observa cómo transforma cada rincón de tu vida. Lleva tu felicidad como una linterna y observa cómo ilumina los momentos más oscuros. Ya sea que navegues mares tormentosos o explores territorios desconocidos, tu luz interior te mantendrá en el camino.
Riega las flores de tu naturaleza original y florecerán. Enfócate en los problemas y crecerán las malas hierbas adquiridas de la preocupación. Enfócate en las soluciones y crecerá la sabiduría. Aquello en lo que nos enfocamos se multiplica. Trae a tu mente tus cualidades positivas, afírmalas y medita en ellas.
Las acciones puras llevan una luz silenciosa que habla más fuerte que las palabras. No necesitas convencer: deja que tu paz hable. A veces, solo tu presencia calma las tormentas en otros. Este es el poder silencioso de vivir en la verdad.
Cuando estamos en nuestra naturaleza original de conciencia del alma, las palabras pronunciadas sanan más profundamente que aquellas que provienen de una mente ansiosa por corregir. La verdadera transformación crece al recibir y dar amor espiritual, no presión.

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