Por Elsa María Fríes
En el sendero del crecimiento espiritual, hay virtudes que actúan como motores internos, impulsando al alma hacia su estado más elevado. En la enseñanza del Raja Yoga de Brahma Kumaris, tres cualidades se destacan como esenciales para este viaje: la valentía, la determinación y el entusiasmo. No son solo rasgos de carácter, sino energías vivas que transforman la conciencia y elevan la experiencia espiritual.
La valentía espiritual no se mide por hazañas externas, sino por la capacidad de enfrentar la propia sombra con amor y honestidad. El alma es originalmente pura, pero ha acumulado capas de debilidad y dolor, ener el coraje de reconocer estas capas sin juicio es el primer paso hacia la liberación, es atreverse a soltar viejas identidades y roles, ser valiente es aceptar el silencio como espejo.
Es mirar el pasado sin miedo, sabiendo que el alma tiene el poder de sanar. La valentía nos permite entrar en el espacio sagrado del alma, donde la luz divina puede operar.
La determinación es la columna vertebral del esfuerzo espiritual. Se dice que “la determinación es la llave del éxito”. No es una rigidez mental, sino una claridad del corazón que sabe lo que quiere y no se distrae. Determinarse a meditar cada día, incluso cuando la mente se resiste, mantener la visión de uno mismo como alma, incluso en medio del caos, persistir en la virtud, aunque el entorno invite a lo contrario.
La determinación crea una vibración estable que atrae ayuda espiritual, sincronías y fuerza interior.
El entusiasmo es la chispa divina que convierte el esfuerzo en gozo. En Brahma Kumaris, se valora el entusiasmo como una señal de conexión con la fuente. Cuando el alma está alineada con su verdad y con la Verdad Suprema, surge una alegría natural que no depende de logros externos, el entusiasmo transforma la rutina en ritual, da color a la meditación, profundidad a la acción, es contagioso: eleva a otros sin palabras.
El entusiasmo espiritual no es euforia pasajera, sino una vibración constante de gratitud y propósito. Cuando estas tres cualidades se integran, el alma se convierte en una heroína espiritual. La valentía le permite mirar hacia adentro, la determinación le da dirección, y el entusiasmo le da alas. En el Raja Yoga, este proces no es teórico: se vive, se respira, se practica.
Cada día es una oportunidad para encarnar estas virtudes. No como una carga, sino como una danza entre el alma y lo divino.
El Raja Yoga invita a hacerse héroe - heroína espiritual, mírate como tal!!!

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