Existen dos categorías de personas. Una hace que la situación sea más pequeña al tener maneras positivas de mirarla. La otra hace que la situación sea más grande de lo que es al tener percepciones negativas.
PARTE 1
Siempre estamos aprendiendo una lección en cada paso de nuestra vida. Las situaciones reales son lecciones ocultas que llegan para enseñarnos algo en poco tiempo y para confrontarnos con preguntas profundas como:
¿cómo vivir sin un ser querido que se ha ido por la muerte o por diferencias?,
¿por qué tuve que atravesar una enfermedad o una pérdida económica?,
¿cuándo alcanzaré el éxito que deseo en medio de tantas pruebas?,
o ¿qué hice en el pasado para estar viviendo ahora el distanciamiento de alguien que amo?
Estas preguntas surgen naturalmente cuando la vida nos desafía y ponen a prueba nuestra fortaleza interior.
Así como existe la impermeabilización frente a la lluvia, también existe la inmunidad o fortaleza ante las situaciones. Las situaciones siempre estarán presentes, pero podemos cambiar la forma en que las percibimos.
Ser estable frente a las situaciones significa vivir libre de su influencia y de la preocupación constante.
Los desafíos pueden manifestarse como emociones negativas temporales —ira, celos o ego—, conflictos laborales, relaciones difíciles, tareas exigentes o problemas de salud pasajeros.
Pretender una vida sin situaciones es vivir desconectados de la realidad; la verdadera fortaleza está en aprender a manejarlas.

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