Un corazón honesto es un corazón abierto. Si somos deshonestos con nosotros mismos o con los demás, significa que nos escondemos.
Hay un muro, una barrera tras la cual ocultamos algo de nosotros mismos. Una sutil tensión nos acompañará, y aunque la mayoría aprendemos a convivir con ella, nos agota y nos tensa.
Por otro lado, no seas demasiado sincero con los demás; percibe su pulso: a veces, los demás no están preparados para escuchar lo que hay en tu corazón. Pero ten presente que, al ser honesto, experimentarás una relajación interior que habías olvidado que era posible.
Liberamos el resentimiento.
Y seguimos adelante sin cargar con la debilidad de otra persona dentro de nuestra propia conciencia.

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