El Punto Alfa, que puede recibir el nombre de Dios, Creador o Alma Suprema, es completo y autosuficiente. Su poder es ilimitado y, en este sentido, infinito, por lo tanto, no importa cuánta de Su energía utilice para este proceso de renovación, ésta nunca disminuye en ningún aspecto. El Alma Suprema, un punto de energía consciente, no está presente en todas partes. Sin embargo, desde Su hogar de luz silenciosa, Su pensamiento puede alcanzar a todos, en cualquier momento y en todo lugar. Él es indivisible, independiente e individual (no omnipresente o dividido en partes). Él es eternamente un punto que irradia a todos y está cerca de todos a través del poder de Su amor. Su identidad es tan única como la nuestra, I es quien es. Su identidad y el papel que El desempeña son permanentes. Un ser humano nunca pue- de llegar a ser Dios, ni fundirse o llegar a ser parte de Él, pero podemos llegar a ser como Dios. El alma puede absorber la energía poderosa y dulce de Alfa, creando una unión de dicha profunda. Es una unión tal, que transforma al alma.
El principio de la Vida es la individualidad eterna. Cada
alma, incluida el Alma Suprema, es única. La unicidad le da a cada ser su valor
especial, un valor innato e imperecedero. Esta es la diferencia que crea la
belleza de la vida. La diferencia no anula los sentimientos de armonía y
cercanía; de hecho, la diferencia acrecienta dichos sentimientos.
Alfa es sólo Uno y siempre será Uno, de la misma manera en
que existe única- mente un yo y un tú. La obra de la vida en la Tierra es
posible solo gracias a que cada actor es único; cada uno de nosotros tiene su
propio papel que desempeñar, y también Dios. Así como los dedos de una mano,
que son todos diferentes entre sí, deben funcionar juntos para que puedan
llamarse mano', así la verdadera armonía sólo es posible cuando apreciamos las
diferencias y nos unimos basados en el respeto. Nunca es necesario enfatizar
nuestras diferencias individuales para fomentar nuestra identidad. Por el
contrario, respetar y apreciar las diferencias es el verdadero método para
crear la identidad. Esta identidad, esta unidad, se convierten en una realidad
median- te el amor desinteresado. El amor puro nos permite sentirnos unidos con
los demás. Como familia global, necesitamos sentir tal empatía.
El Punto Alfa es único. Él es el Bien absoluto y €terno, y
mientras más nos acerquemos a ese Absoluto, más absorberemos esa bondad pura.
Esta es la base para la transformación personal y para despertar la eterna
unicidad del ser Se requiere de silencio profundo. Mediante ese silencio
apacible y con- centrado podemos experimentar todas las relaciones con Dios, la
energía eterna y consciente.
Por Anthony Strano

Comentarios
Publicar un comentario