La vida puede ser ajetreada, ruidosa y, a veces, un poco dramática. El mundo tiene sus altibajos, la gente tiene sus estados de ánimo y las situaciones inesperadas pueden surgir sin previo aviso. En un instante todo parece estar bien, y al siguiente una noticia, una conversación difícil o las palabras imprudentes de alguien pueden perturbar nuestra paz.
Entonces, la verdadera pregunta es: ¿ Puedo
mantenerme ligero incluso cuando la vida no lo es?
Ser dueño de mí mismo no significa que nada me
moleste. No significa que deje de preocuparme por el mundo o por la gente que
me rodea. Simplemente significa que empiezo a tomar las riendas de mi mundo
interior: mis pensamientos, mis sentimientos, mis reacciones y mis decisiones.
Puede que no pueda controlar todo lo que sucede fuera de mí,
pero puedo aprender a elegir lo que sucede dentro de mí.
La mayoría de nosotros dedicamos mucho tiempo a intentar
arreglar todo lo que nos rodea. Queremos que la gente sea más amable, que las
situaciones sean más fáciles y que la vida se ajuste a nuestros planes. Claro
que sería maravilloso. Pero mientras esperamos que el mundo sea perfecto,
podemos empezar a cultivar un poco de paz interior desde ahora mismo.
Mi mente es como mi hogar interior. Yo decido qué permito
que permanezca allí. ¿Quiero llenarla de preocupaciones, resentimiento y
pensamientos excesivos? ¿O prefiero crear un espacio para la calma, la
esperanza, la paciencia y la bondad?
Ser dueño de mí mismo significa convertirme en el amable
guardián de mi hogar interior.
Cuando alguien dice algo hiriente, puedo hacer una pausa
antes de reaccionar. Cuando una situación me parece incierta, puedo respirar
hondo antes de preocuparme. Cuando el mundo se siente pesado, puedo recordarme
que la paz aún es posible, un pensamiento a la vez.
Esto no significa ignorar los problemas reales. Significa
afrontarlos con la mente más despejada y el corazón más ligero.
Hay una gran diferencia entre preocuparse y cargar con el
peso de los demás. Puedo preocuparme por la gente sin cargar con todo su dolor.
Puedo preocuparme por el mundo sin cargar con el peso del mundo entero sobre
mis hombros. Puedo apoyar a los demás sin perderme en sus emociones.
Continúa...
Comentarios
Publicar un comentario