En primer lugar, comprende el descontento. El descontento es causado por una constante multiplicación de deseos. Un deseo lleva a otro hasta que nunca llega el momento en que uno se siente satisfecho. Los deseos son como trampas.
Debido a los deseos interminables, las relaciones se han vuelto muy frágiles. Hay mucha irritabilidad y enojo debido a:
Apegos egoístas (a posesiones y personas)
Orgullo (apego a una imagen particular de uno mismo)
Cuando hay descontento, el corazón nunca puede estar en calma, pues los pensamientos negativos y derrochadores destruyen la paz.
La satisfacción es el resultado de la conciencia espiritual, que permite reconocer la negatividad. Transforma tu forma de pensar. Al conectar con tu enorme potencial interior, todos tus deseos se cumplen y recuperas la paz.

Comentarios
Publicar un comentario