Todo en nuestras vidas se elige, consciente o inconscientemente. Todas tus decisiones de ayer, del año pasado, de hace diez años, han dado como resultado dónde estás hoy, qué haces hoy, qué te rodea hoy. Esto es difícil de aceptar para muchas personas. Prefieren ver la vida como algo predestinado o fruto de la suerte, y por lo tanto evitan asumir la responsabilidad de su propio destino.
Existen muchos acontecimientos aleatorios, incontrolables e impredecibles, pero nuestro destino no está definido por estos acontecimientos, sino por cómo respondemos a ellos. Y nuestra responsabilidad —nuestra capacidad de respuesta— siempre está en nuestras manos.

Comentarios
Publicar un comentario