Por Elsa María Fríes
En la tradición espiritual de la India, el Bhagavad Gita describe las tres gunas —sattva, rajas y tamas— como las fuerzas que moldean la conciencia y la conducta humana. Estas fuerzas no son externas, sino corrientes internas que influyen en cómo pensamos, sentimos y actuamos.
Desde la perspectiva del Raja Yoga, estas fuerzas son estados de la energía del alma que hemos de comprender y trascender para recuperar la pureza original y vivir en conexión con lo divino.
Rajas: el estado del movimiento. Rajas es la fuerza de la acción, el deseo y la pasión, impulsa la creatividad y la búsqueda de logros, pero también genera apego y agitación. En la visión de Brahma Kumaris, rajas representa la etapa en la que el alma, habiendo perdido parte de su poder espiritual, busca satisfacción en lo externo. La mente se llena de deseos y expectativas, y aunque la energía es dinámica, lleva al desgaste y a la insatisfacción. Al observar esta tendencia, podemos redirigir la energía hacia acciones conscientes y altruistas, evitando que el deseo nos esclavice.
Tamas: el estado de la inercia. Tamas simboliza la oscuridad, la ignorancia y la pesadez, es el estado en el que la conciencia se desconecta de su esencia espiritual, el ser olvida que es un alma y cae en la confusión, la apatía o la pereza. En términos prácticos, tamas se manifiesta como falta de motivación, pensamientos negativos o hábitos viciosos que debilitan al alma. Este estado refleja la pérdida más profunda de poder espiritual.
La meditación Raja Yoga se convierte entonces en una herramienta para disipar la oscuridad, encender la luz interior y recuperar la vitalidad del ser. El alma, más allá del estado de su energía, es eterna, es pura y es libre. La meditación Raja Yoga, enseña a mantener la conciencia de alma en la cotidianidad del dia a dia y así el buscador espiritual aprende a reconocer el estado de su energía interior y a fortalecer la claridad de sattva, a transformar la agitación de rajas y a disipar la inercia de tamas.
El propósito final es trascenderlas, conectando con el Ser Supremo y experimentando el estado del alma cuando está en la Morada Suprema en compañía del Alma Divina: silencio, paz y plenitud. Los tres estados de la energía espiritual son como corrientes que atraviesan nuestra conciencia.
El Raja Yoga nos invita a observarlas sin juicio, comprender su influencia y, mediante la práctica de la meditación recuperar el poder original y vivir en unión con lo divino, irradiando paz y amor al mundo.
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