Algunos días nos despertamos con tanta energía y entusiasmo que decidimos mantener ese mismo estado mental durante todo el día: estables, relajados y felices. Nos visualizamos triunfando y nos aseguramos de no distraernos. Pero al instante, surge un imprevisto: algo sucede y la ira o el ego nos dominan por completo. Parece como si la escena hubiera sido creada con la única intención de romper nuestra promesa interna de estabilidad y felicidad. De igual manera, a veces nos proponemos cuidar nuestra alimentación ese día. Pero ese mismo día encontramos un menú tentador o nuestro plato favorito, y terminamos comiendo en exceso.
Estas situaciones ponen a prueba nuestra fuerza de voluntad de vez en cuando. Pero la primera vez que cedemos, tendemos a rendirnos definitivamente. En lugar de decir: «Mantendré la calma el resto del día», empezamos a darle vueltas a las cosas, a criticarnos por ese fracaso, lo que agota aún más nuestra energía vital. Así, nos volvemos más vulnerables en las interacciones posteriores con compañeros, amigos y familiares, incluso en asuntos triviales. De esta forma, todo el día transcurre en un estado de turbulencia. Pocos creemos que los arrebatos de ira nos proporcionen un subidón de adrenalina para rendir mejor, o que la ira nos ayude a ser más productivos. Sin embargo, existe suficiente evidencia científica sobre el daño que causa la ira. Además de perjudicar las relaciones, los arrebatos de ira pueden provocar enfermedades como hipertensión, obstrucciones arteriales, insomnio (dificultad para dormir bien), dolores corporales y trastornos digestivos. Otros pocos creen que el ego nos da una sensación de poder y nos ayuda a tener éxito.
La verdad es que el ego es una gran debilidad.
Exige respeto en lugar de autoridad, por lo que, con el tiempo, la gente se aleja de nosotros y no experimentamos el éxito. Ciertas emociones nos ponen a prueba cuando menos lo esperamos. La ira y el ego encabezan esta lista, además de la tentación de caer en malos hábitos. Esto significa que nuestra fuerza de voluntad también se pone a prueba con frecuencia. Pero depende de nosotros ser perseverantes y recurrir a nuestros recursos internos de paz, poder y felicidad. Un poco de atención nos ayuda a ver a todos como seres hermosos. Nuestra energía pura motiva a los demás a desarrollar y utilizar sus virtudes. Esto significa que no solo nuestro día será hermoso, sino que nuestra energía influye en las personas que nos rodean para que también sean hermosas.

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