Una personalidad armoniosa surge cuando los pensamientos, sentimientos y acciones de una persona están alineados entre sí y con las realidades de la vida.
La paz es un estado del ser. En este estado, la mente del ser humano está en armonía. No tiene conflictos con el intelecto. La voluntad, el deseo y la intención están en consonancia con su juicio. Este estado mental y esta personalidad son esenciales para la paz.
Mente armoniosa
Para comprender claramente el papel de la armonización, que es una señal segura de salud mental, tomemos la analogía de la salud física. Si en el cuerpo de una persona todos los órganos funcionaran de forma aislada, sin coordinación mutua —los pulmones respirando sin relación con el corazón, los músculos tensándose ignorando el cansancio— entonces la persona enfermaría.
El mismo principio se aplica a la personalidad humana. Los impulsos, motivaciones, actitudes, rasgos innatos y adquiridos, tendencias internas y potencialidades deben trabajar en armonía. Si las distintas capacidades se dirigen a objetivos diferentes sin integración, surge la desarmonía, lo que conduce a trastornos mentales y, finalmente, a una ruptura de la personalidad.

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