El mejor momento para despertar tanto el cuerpo como el espíritu es por la mañana temprano. Estamos frescos, en soledad, y las vibraciones del mundo están en su punto más tranquilo. No es de extrañar que todos los meditadores y yoguis experimentados se levanten con el amanecer, invitando al sol del espíritu a brillar en el corazón de su alma. La primera media hora de conciencia será la base de tu día. Medita, activa el interruptor de tu conciencia y calibra tu energía para el día. Te sorprenderá la diferencia que esto supone. |
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