Animar es resaltar, iluminar el corazón de alguien, su esencia, sus buenas cualidades. Es ayudar a otros a utilizar esas cualidades para desenvolverse en la vida.
¿Cómo podemos animar genuinamente a las personas?
Primero debemos encontrar su motivación y darles la fuerza para perseverar. Todos llevan bondad y valores positivos dentro. Debemos encontrarlos y resaltarlos. Cuando lo hacemos bien, las personas se levantan y progresan en la vida. El ánimo impulsa a las personas a seguir adelante, les ayuda a dar lo mejor de sí mismas.
El desánimo es lo opuesto a la determinación. Las personas desanimadas han perdido su determinación. Han perdido su valentía. Las animamos recordándoles una y otra vez su bondad innata, su determinación y valentía interior. Podemos lograrlo si entendemos realmente a las personas y les recordamos lo que llevan dentro.
Aunque animar parezca implicar decirles a los demás que hagan algo, el mejor estímulo es mostrarles lo que llevan dentro. Nos inspiramos a vivir en el amor, a motivar a otros a vivir con su propia dignidad y determinación.

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