Por: B.K. Sister Chirya, New York, USA
Juzgar a una persona no define quién es. Define quién eres tú.
Quien se juzga a sí mismo y no a los demás se libera de criticar innecesariamente a los demás. He aquí un ejemplo sencillo de la vida cotidiana:
Una pareja joven se mudó a una casa nueva. A la mañana siguiente, mientras desayunaban, la joven vio a su vecina tendiendo la ropa afuera. "Esa ropa no está muy limpia; no sabe lavarla bien. Quizás necesite mejor detergente". Su esposo observaba, en silencio. Cada vez que su vecina colgaba la ropa, la joven hacía los mismos comentarios.
Un mes después, la joven se sorprendió al ver ropa limpia en el tendedero y le dijo a su esposo: "Mira, por fin ha aprendido a lavar bien. Me pregunto quién le habrá enseñado esto". El esposo respondió: "De hecho, me levanté temprano esta mañana y finalmente limpié las ventanas".
Y así es la vida... Lo que vemos al observar a los demás depende de la claridad de la ventana a través de la cual miramos. Así que no te apresures a juzgar a los demás, especialmente si tu perspectiva de la vida está nublada por la ira, los celos, la negatividad o los deseos insatisfechos. - Jonathan Kestenbau
Creamos un nuevo pensamiento cada dos segundos o, a veces, incluso menos. Esta velocidad de pensamiento aumenta cuando nos sentimos incómodos o bajo la influencia negativa de una situación externa. Sin embargo, el ser pensante interno, el alma, ha creado la situación.
Las situaciones se han creado a través de mi propia reacción a la situación, por mis pensamientos y rasgos de personalidad negativos internos. La solución es buscar la bondad; en todo, la bondad está ahí. Nuestro objetivo es encontrarla. En cada persona, lo mejor está ahí. En cada situación, lo positivo está ahí, y la oportunidad es verlo. En cada problema, nuestra responsabilidad es encontrar la solución. Simplemente necesitas estar lo suficientemente tranquilo para percibirlo.
Recuerda que cada momento es el más valioso e importante. Los momentos de calidad son aquellos en los que el alma está enfocada, libre de negatividad y preocupación, en el presente.
Cuando tu mente está agitada, te vuelves crítico y captas negatividad y pensamientos inútiles. Es como en un estanque. Cuando el agua está quieta, refleja la luz del sol, la luna y las estrellas; pero cuando está agitada o sucia, refleja confusión.
Pero cuando tu mente está quieta, tranquila y limpia, refleja tu positividad y experimentas cada momento con placer y agradecimiento.

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