Siéntate cómodamente donde puedas estar quieto unos instantes. Respira profundamente y al exhalar, relaja las piernas. Estás relajado. Respira profundamente otra vez, exhala y relaja el abdomen.
Estás aún más relajado. Respira profundamente de nuevo y exhala lentamente, relajando los hombros y los brazos. Estás completamente relajado.
En este estado de relajación, estás conectado con tu esencia, con tu verdadero ser. Ahora, tómate unos momentos para reflexionar sobre tu vida. Reflexiona sobre todas las cosas profundas, enriquecedoras y buenas que hay en ella.
Resalta mentalmente estos aspectos uno por uno. Si te cuesta encontrar algo que resaltar, tómate unos momentos más y piensa en algo valioso de tu vida. Podría ser tu trabajo, tu fe, tu familia, tus amigos o un momento muy inspirador que viviste hace diez años o más. Reconoce conscientemente esta situación o persona.
Y dite a ti mismo: «Esto merece mi aprecio».
Sé intencional y busca de nuevo momentos, escenas o personas que merezcan tu aprecio. Si no puedes hacerlo, tómate un descanso y retoma esta meditación más tarde.
Ahora dite a ti mismo:
Esta será mi práctica de ahora en adelante. Llevaré conmigo un marcador espiritual y me fijaré en los mejores aspectos de los eventos, las situaciones y las personas que me rodean.
Después de unos días de esta práctica, empezarás a notar cómo la gratitud aumenta tu alegría. Empezarás a descubrir cada vez más cosas dignas de aprecio en tu vida. Comenzarás a darte cuenta de lo plena y radiante que es tu vida.
Om shanti - Yo soy Paz.

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