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Antes de conocer a alguien, crea un pensamiento...

Cada vez que entramos en interacción con alguien, mentalmente creamos una imagen de cómo sería esa reunión. Si estamos a punto de encontrarnos con un extraño, creamos curiosidad y ansiedad. Y si es alguien que ya conocemos, lo percibimos a través de nuestras experiencias pasadas. 

Nuestras vibraciones, palabras y comportamiento durante la interacción se basarán en cómo pensamos sobre ellos.


Cuando interactúas con alguien que conoces, ¿percibes a esa persona con base en impresiones pasadas sobre ellos? Y si esa impresión pasada, que puede tener días o años, es negativa, ¿temes volver a encontrarte con ellos ahora? ¿O te encuentras con gente cada vez con una mente fresca y abierta? 



En nuestras interacciones, es posible que las personas no hablen o se comporten de la manera que esperamos. No están bajo nuestro control, pero lo que grabamos en nuestra mente sobre ellos es siempre nuestra elección. 

Tener una perspectiva limpia sobre las personas irradiará vibraciones puras en la próxima reunión y creará una interacción agradable. 

Cada vez que nos encontramos con alguien, debemos encontrarnos con una mente limpia y con un pensamiento: soy un ser puro, encontrándome con otro ser puro. Este pensamiento borra cualquier experiencia desagradable del pasado. De lo contrario, la amargura se convierte en un sabor de nuestro próximo encuentro. 

No permita que las experiencias pasadas se conviertan en parte de su presente e influyan en futuras interacciones. Conoce gente con la mente limpia y bendice tu reunión. Recuérdate a ti mismo: si tuve una interacción desagradable con alguien, limpio mi mente de la experiencia pasada antes de volver a encontrarme con esa persona.

Limpiar tu mente y crear un pensamiento de alta frecuencia para las personas te ayuda a irradiar un respeto auténtico hacia ellas, antes y durante tu interacción. Recuérdate a ti mismo: conozco personas solo después de percibirlas como seres puros y hermosos. 

Esto nos hace sentir cómodos en la compañía del otro. También nos da energía a nosotros y a nuestras interacciones.

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