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No tomes dolor

Cuando digo que alguien me ha hecho daño, en realidad estoy diciendo que he aceptado el dolor de la otra persona. 

Depende de mí si permito que las palabras o las malas intenciones de alguien entren en mi mundo interior. 

Si llevo el dolor a mi interior, me siento herido, enfadado y resentido. 


En cambio, puedo ser como una flor de loto que permanece inmaculada en el agua, sin que la suciedad del estanque la toque. 

Si alguien intenta causarme dolor, no tengo porque aceptarlo.

Hoy decido no aceptar el dolor.

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