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Pequeñas dosis de sabiduría para grandes momentos de insensatez. Semana 3


Luego de mi estallido de ira en el que la basura sin separar, la llave y mi dignidad fueron a parar al contenedor de basuras, llegó el momento en el que tuve que silenciarme, calmarme, recomponerme. Empecé por bañarme. Entré a la ducha habiendo dejado la ropa sucia aún con molestia y renegando, llegué caminando duro y cogiendo cada objeto a mi alcance con un aire de maltrato; o lo que es lo mismo, peleando ahora conmigo misma, con los objetos y con las circunstancias simplemente porque ya estaba dándome cuenta que había tenido una reacción a todas luces desproporcionada y carente de lucidez. 

Había encendido la maquinaria de la ira, estaba arrepentida y ahora no sabía cómo apagarla. Mmmmm, el agua fría en mi rostro, fue el inicio del sistema de enfriamiento que me condujo a silenciar la pelea y el barullo de pensamientos y sentimientos acelerados, burdos, impacientes, egocéntricos y controladores… Salí de la ducha sintiéndome liviana, fresca, limpia en mi corazón y con el optimismo recuperado. ¡uff, que alivio!  

Fui a sentarme en el cuarto de meditación, donde el silencio y la introversión fueron mis mejores aliados para recuperar lo más sagrado y valioso de mi ser; y El Confortador de los Corazones, mi mejor y Única Compañía que me permitió colorearme de la fortaleza interior para corregir, continuar y no desfallecer. Esto fue lo que aprendí:




MI  DECÁLOGO
DE …
PAZ
FELICIDAD
2.       Dejo hacer a cada uno lo que tiene que hacer.
Confío, tengo fe y no pretendo que los demás se comporten o cumplan sus responsabilidades de la manera en que a mí me parece o como yo lo haría… suelto desde mi mente, me libero de esquemas rígidos, para permitir que otros también sean libres en su mente y en su corazón.
Suelto las cadenas mentales a las cuales me he encarcelado por tantos años, recupero mi estado original de libertad.
2.       Dejo hacer a cada uno lo que tiene que hacer.
Permitiendo que cada uno sea como es, soy capaz de aceptarle tal cual es, tal cual actúa. Entonces, cualquier cosa que suceda, cualquier cosa que yo haga o que los otros hagan, es perfecta, es precisa, es lo que tenía que ser.
Así me permito apreciar cada persona y cada momento vivido, como una gran novedad una enorme  ganancia, que a todos nos enriquece y ennoblece.


¡Hasta la próxima semana!

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