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Aislamiento, su lado positivo (3)


¡Uf! hoy por fin salí después de una semana de encierro en casa. 
La verdad sólo me hacía falta caminar, la excusa fue buscar unos medicamentos, el resultado disfrutar de la ciudad casi vacía, tan distinta… sin prisas, sin ruidos sin afanes.
Y pensé, ¡de esto se trata! De darnos un tiempo para parar o al menos desacelerar, caminar y no correr de aquí para allá con un sinfín de cosas por hacer.
Es ver, vivir y disfrutar el hoy. Centrarte en lo que hoy piensas, sientes y quieres expresar, olvidando el pasado y los “…si hubiera hecho esto o dicho aquello…” o “…antes podíamos….. ¡ahora no!”. Bueno bienvenido al cambio. El cambio de costumbres, y de visión. Ahora podemos mirar el mundo, la vida, la gente, con los ojos de hoy.
Foto de Caracol radio
Hoy el mundo requiere de nuestra unión, una visión sin las fronteras creadas de idiomas y límites. Todos unidos por la misma causa. ¿Y cómo? Creando la energía que proyectan los buenos deseos de corazón y los sentimientos positivos por cada gobernante, donde sea que esté, para que tome las mejores decisiones en favor de sus gobernados.
Hoy la vida requiere que la cuidemos como lo que es, una oportunidad valiosa para ser, crear, experimentar. Vivir compartiendo un espacio limitado con otros, que son tan únicos y diferentes, al igual que tú, es un reto. No por ser de la misma familia lo hacemos todo de la misma manera ni lo vemos todo con la misma óptica.
Estábamos acostumbrados a vernos poco, correr cada uno tras sus intereses sus metas, pocos momentos de encontrarnos todos al mismo tiempo. Y además te han pedido que ya no des besos ni abrazos ni la mano. Te quedan los ojos, puedes dar una mirada de amor, de gratitud, de aceptación, de consuelo a cualquiera. Al fin de cuentas siempre te han dicho que los ojos son las ventanas del alma. 
por: Carmen Alicia Fries.


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