Las energías de la vida nos alcanzan a cada instante. La mayoría provienen de otras personas, ya sea que estén en la misma habitación o en las pantallas parpadeantes y a todo color con las que ahora compartimos gran parte de nuestros hogares. La gran mayoría de estas energías no son positivas.
Entonces, ¿cómo lidiamos con lo negativo, ya sea la actitud de alguien, sus gestos hirientes o nuestra dosis diaria de violencia y caos en el mundo?
Hay tres reglas fundamentales.Primero, no lo absorbas; no te conviertas en una esponja emocional.
Segundo, no lo reflejes. De lo contrario, iniciarás un ciclo de intercambios emocionales que puede durar mucho tiempo.
Y tercero, haz lo que nos distingue como seres humanos inteligentes: transfórmalo.
Aunque la situación sea desastrosa, siempre hay algo positivo en ella. Incluso si ves cómo las creencias u opiniones de dos personas se enfrentan violentamente, no tomes partido.
Ofrece una solución y luego mantén la distancia. Aunque la persona te odie, acepta su situación y devuélvele la luz del amor. Con paciencia, con el tiempo, iluminará su oscuridad y te será devuelta con creces.
Solo espera.

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