En algunas relaciones, podemos experimentar una dependencia emocional total. Pasamos una cantidad irracional de tiempo pensando en las necesidades, opiniones y sentimientos de la otra persona. Nuestras prioridades se ven acorraladas, ya que les damos el control total de nuestras emociones y decisiones. Incluso empezamos a depender de ella para sentirnos amados, lo cual es perjudicial para ambos.
¿Alguna vez has sentido que tu mente se apega emocionalmente a alguien?
¿Piensas constantemente en alguien?
¿Te perturba el más mínimo cambio en su comportamiento?
Nuestra dependencia emocional es más peligrosa de lo que creemos y puede convertirse en una profunda adicción. Cuando la mente se apega al comportamiento de alguien, necesitamos que sea a nuestra manera. Buscamos constantemente su amor, presencia, opiniones y aprobación. No obtener ni una sola de estas cosas nos hace inseguros.
En realidad, somos emocionalmente poderosos. No necesitamos nada de nadie. Estemos con las personas tal como son, no porque puedan ofrecer consuelo emocional. El amor verdadero trae liberación. La dependencia los asfixia, tanto a ellos como a nosotros. Ámate y dedica tiempo a tu mente.
Recuérdalo: Mis relaciones se mantienen sólidas sobre la base de la independencia emocional y el amor.
Reflexiona sobre cómo te distanciarás emocionalmente de las personas para recuperar tu independencia. Mírate con claridad y reconoce tus propias necesidades. Tu autoestima aumenta, tus apegos y dependencias disminuyen.
Recuérdalo: Soy un ser poderoso. Soy emocionalmente libre para sentir y hacer lo que quiero. Nadie influye en mi mundo interior.

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