El tercer equilibrio es entre Responsabilidad y Ligereza. El ángel está entregado, consagrado al servicio del mundo, pero no se lleva el pesar ni sucumbe en la acción, simplemente porque es instrumento del Divino. Está libre de los vínculos materiales y, por eso, usa bien la materia: cuerpo y cosas. Tener la conciencia de alguien sin recursos mientras se usa todo es desarrollar las alas de la libertad.
El cuarto equilibrio es entre Silencio y Sonido. Usa el poder de la mente para generar energía positiva y, en el silencio, sirve a lugares vecinos y lejanos. La dulzura de sus palabras impacta como si fuese el canto de un ruiseñor.
El quinto equilibrio es entre Inocencia y Sabiduría. Su pureza es tan profunda que no puede maquinar el mal. Cree en todos, incluso en aquellos a quienes nadie daría crédito. Es así, no porque le puedan engañar, sino porque ha elegido recorrer la vida desde la confianza y pavimentarla de oro. Su sabiduría está en el núcleo de su ser, como en el tuyo. Solo que el ángel ha encontrado la llave para abrir la cerradura del cofre interior.
Parte 1 Cap 1
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