Por Carmen Alicia Fríes Cuántas veces hemos escuchado o dicho frases como ¿Tienes un minuto? ¡Dame un minuto! ¿Me regalas un minuto? Y si, sabemos que eso no será un minuto, ni el que pidas ni el que des. Depende del asunto, la persona, las circunstancias dar o recibir más de un minuto. Y no es solo un minuto de tiempo, es un minuto de tu atención, de tu energía, de tu voluntad y concentración para escuchar, ver, captar, entender, asimilar o digerir y, por último, responder. Y al responder empeñas tu actitud, discernir qué palabras, tono de voz, mirada, eso sí hay un verdadero interés en responder, si no lo hay, tan solo usarás tu voz como medio para musitar una serie de ‘frases de cajón’ o sea, pensamientos que surgen en tu mente como escudos para evitar dar ese minuto de atención, energía…. El resultado desde luego no será el ideal para tu interlocutor. Cuando te piden ¡Espera un minuto! Tienes que echar mano de tu paciencia, calma, comprensión para esperar el tiemp...