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Sólo un Minuto

 Por Carmen Alicia Fríes

Cuántas veces hemos escuchado o dicho frases como ¿Tienes un minuto? ¡Dame un minuto! ¿Me regalas un minuto? Y si, sabemos que eso no será un minuto, ni el que pidas ni el que des.

Depende del asunto, la persona, las circunstancias dar o recibir más de un minuto. Y no es solo un minuto de tiempo, es un minuto de tu atención, de tu energía, de tu voluntad y concentración para escuchar, ver, captar, entender, asimilar o digerir y, por último, responder.


Y al responder empeñas tu actitud, discernir qué palabras, tono de voz, mirada, eso sí hay un verdadero interés en responder, si no lo hay, tan solo usarás tu voz como medio para musitar una serie de ‘frases de cajón’ o sea, pensamientos que surgen en tu mente como escudos para evitar dar ese minuto de atención, energía….  El resultado desde luego no será el ideal para tu interlocutor.

Cuando te piden ¡Espera un minuto! Tienes que echar mano de tu paciencia, calma, comprensión para esperar el tiempo que sea. Y en ese minuto ahí va otra vez la mente, con su diálogo interminable de quejas, mi tiempo es muy valioso…. por qué me hace esperar…… que falta de respeto…. Estamos acostumbrados a medirnos por minutos que parecen horas, horas que se hacen eternas… y al final del día fue solo un minuto. Y si te permites dar una segunda mirada, podrás comprender cuán importante era para esa persona lo que le detuvo y te hizo esperar más de un minuto. Posiblemente te arrepientas en silencio de tu impaciencia.

Ahora con relación a ti mismo, te has preguntado ¿cuántas veces te das un minuto para tu yo esencial, el que vive y siente?  O también te has hecho esperar ese minuto dejándolo para después, cuando haya tiempo, en otro momento priorizando el aspecto físico de tu vida, ¿casa, carro, gimnasio y comida?

La vida está hecha de minutos, y en cada uno damos de nosotros y tomamos de los demás, algunas veces damos lo mejor, otras apenas lo justo y en otras ocasiones damos lo peor de nosotros. De igual forma recibimos lo mejor, lo justo o lo peor de otros.

No esperes a que sea el último minuto que tengas para dar lo mejor de ti. En un minuto se hacen las paces, se pide y se recibe perdón, respeto, amor. Si das lo mejor recibirás lo mejor. Y luego no te lamentarás de que te faltó tiempo.



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