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Hablemos del amor - Enrique Simó

 Por Enrique Simó

Generalmente se nos ha condicionado, en esta sociedad, a considerar el amor como un sentimiento, casi siempre asociado a la dependencia y al apego, inclusive en el amor por sí mismo, cuando creo que amarme es reconocer y valorar lo que soy físicamente o lo que logro laboral y económicamente. Pero no es así, el amor no es un sentimiento, es una energía. Una energía muy especial que todos hemos sentido o recibido en algún momento, es esa energía que da vida, da esperanza, da alegría de vivir y que logra percibirse en pequeños detalles como un gesto, una mirada, una palabra… y es una energía que está dentro de cada uno de nosotros, pero esos conceptos equivocados que hemos recibido día tras día nos han bloqueado esta energía presente en todos.



El amor verdadero puede compararse como el de una madre por sus hijos. Es altruista, generoso, busca la felicidad, el crecimiento, la libertad de ese ser amado. No conlleva esfuerzos, no espera nada a cambio, toca el corazón del otro para despertar lo mejor.

La confusión en el amor surge cuando llamamos amor a las relaciones que buscan un retorno, que generan expectativas y deseos, en ocasiones adictivos. Pero es lo que durante toda la vida se ha escuchado y visto en los diferentes medios de comunicación, canciones, películas, videos, etc. que nos condicionan a sentir el amor como una emoción en la que se sufre, en la medida en que lo que desde allí se está proponiendo es generar la satisfacción de unos vacíos que se tienen dentro, con un resultado, la mayoría de las veces, negativo, debido a que no podemos encontrar en otro lo que no tenemos dentro nuestro.

De allí que resulte relevante, entonces, reflexionar en torno a lo que es el amor y las diversas áreas en las que esta energía fluye:

En primera medida, amor por mí mismo. Y es el primer amor que debo desarrollar ya que si no hay amor dentro de mi ¿Cómo puedo darlo a los demás? Así que el primer paso es llenarte de amor por ti.

Lamentablemente, siendo el más importante, es el que actualmente se evidencia más carente; carencia de autoestima y de auto-respeto, y eso se da porque estamos conectando con lo que no somos. Conectamos con lo físico, con lo laboral, con lo profesional, aquello que permite alguna seguridad en uno de los campos de la vida pero que finalmente va a llevar a la frustración, la inseguridad, el malestar, el miedo, etc. pues en el fondo continúa el vacío de lo que se carece, a pesar de lo que se quiera aparentar, y mantener una apariencia genera mucho esfuerzo, esfuerzo que genera frustración y cansancio, ya que entre más nos identificamos con lo de afuera, menos podemos conectarnos con lo que somos interiormente. 

La meditación, el silencio, la reflexión contigo mismo es lo que te va a permitir la construcción de esa valía, la conexión con tu verdadero ser a partir de irte entendiendo como un ser único. Es necesario pensar sobre lo siguiente, si es contigo mismo con quien vas a estar el resto de tu vida, tu eternidad, ¿por qué no convertirte en tu mejor amigo? De ahí la importancia de que comiences a tener contigo conversaciones amorosas, amables, delicadas. Empieza una relación amorosa contigo, como lo harías con tu mejor amigo, a quien le dedicarías tiempo, cuidados, y mucho más. Sé la prioridad de tu vida. 

En segundo lugar, está el amor hacia la vida.   ¿Cómo podemos saber si amamos la vida? atendiendo a algunas actitudes, por ejemplo, la forma en que iniciamos el día, ¿es con quejas, reclamos, molestias? Si es así, algo debemos cambiar, entender que la vida tiene 24 maravillosas horas por delante para crear. Cada día es un regalo que nos da la vida y la vida, en realidad, siempre nos quiere ayudar, siempre nos da lo que realmente necesitamos. Es necesario aprender a amar todo lo que llega, tanto las pequeñas cosas como los grandes aprendizajes, recordando que aquello que te llega tú lo has generado antes en tus pensamientos, por aquello de la ley de la sincronicidad o de la atracción. La profecía de auto-cumplimiento. Si me quejo todo el tiempo, si veo solo lo malo, lo negativo, eso llegará a mi vida. La vida es energía, es un regalo que olvidamos valorar por estar preocupados por el dinero, el trabajo, el futuro, la salud… bien vale entonces soltar y disfrutar, recordar que la vida es amor.

El siguiente nivel es el amor por los demás.  El verdadero amor por el otro, quien quiera que sea, es sentir que “te acepto exactamente cómo eres”. Para esto es necesario entender que si yo soy un ser único y especial, ese otro también lo es. Es tener una visión de aceptación por la diferencia desde el respeto y la libertad.

Cuando uno desarrolla una visión espiritual puede comenzar a generar amor, no solo hacia algunas personas, sino hacia todo el mundo, incluso por aquellos que hacen el mal. Y es que la sociedad, con sus etiquetas, nos ha condicionado a movernos entre categorías de buenos y malos, a querer a los buenos y viceversa, pero la vida no es así, no hay buenos ni malos, solo son historias de vida ya que en el fondo todos somos iguales, somos seres maravillosos que en cualquier momento cometemos un error. Aquí radica la importancia de aceptar a todos como son, ver que cada ser es maravilloso, que sus errores son debido, precisamente, a la falta de amor, a que no ha logrado resolver sus emociones y sentimientos, entender que no es nada personal, que sus dolores, carencias y vacíos no le permiten dar algo mejor, pero que basta que desde el fondo de mi corazón le envíe silenciosamente los mejores deseos para que de ese ser florezca su mejor versión. No importa cuánto tiempo lleve, siempre va a funcionar.

Por último, pero no menos importante, se encuentra el amor a Dios. Y esto es a otro nivel, un nivel más elevado porque es más abstracto. Cuando aprendes a entrar en el silencio de tu ser interior, en meditación, cuando has trabajado el amor por ti y entiendes que no eres la imagen que percibes, ni tu personalidad, ni tus patrones de conducta, sino que eres algo más, que eres un ser espiritual, más amor surge en tu interior y desde allí logras conectar con ese Ser que está lleno de virtudes, el Océano de Amor, esa energía benevolente, misericordiosa y compasiva. Lograrás, más allá de creer en Él, conectar con Él. Conectar con la intención de ser amor, y embeber amor, conectar con la intención de ser paz, y embeber paz.

Pero solo puedes conectar y embeber Sus cualidades si logras amarte, amar a los otros y amar la vida. Si logras vibrar en la misma dimensión, en la dimensión del verdadero amor.

 

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