Si tu mente alberga deseos limitados, no te permitirán alcanzar la plenitud.
Cuando caminas bajo el sol, tu sombra te precede y, si intentas atraparla, no podrás.
Al darte la vuelta, tu sombra te seguirá.
De la misma manera, los deseos te atraen y te hacen llorar.
Si los dejas ir, te seguirán.
Quienes piden algo nunca se sentirán plenos ni completos.
Perseguir un deseo limitado es como intentar atrapar un espejismo.

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