Estar vivo en este momento es una bendición silenciosa. Este momento presente no es ordinario; conlleva significado y oportunidades. Cada respiración nos recuerda que la vida continúa ofreciéndonos oportunidades: para comprendernos a nosotros mismos, para crecer y para recuperar el equilibrio interior. Cuando hacemos una pausa y tomamos consciencia, comenzamos a sentir gratitud por el simple hecho de existir.
En un mundo en constante cambio, hay algo dentro de nosotros que se mantiene firme. Cuando recordamos nuestra verdadera naturaleza, pacífica y pura, una suave alegría comienza a aflorar. Esta alegría no depende de situaciones, logros ni aprobación. Proviene de la conciencia de quiénes somos y de cómo elegimos vivir cada momento.
Vivir el presente con consciencia transforma acciones sencillas en experiencias significativas. El silencio se vuelve nutritivo. La quietud se vuelve poderosa. Incluso los momentos cotidianos se sienten más ligeros cuando la mente está en calma y el corazón despejado. En este estado, la felicidad no es algo que persigamos; se revela de forma natural.
Estar vivo ahora tabién significa ser responsable de nuestro mundo interior. Cada pensamiento que creamos moldea nuestra experiencia de vida. Cuando elegimos la paciencia en lugar de la reacción y la claridad en lugar de la confusión, contribuimos a la armonía, tanto dentro como fuera de nosotros. Esto nos brinda una profunda sensación de plenitud y autoestima.
La alegría de estar vivo en este momento es la alegría del despertar. Despertar a la paz interior. Despertar al poder de elección. Despertar a la comprensión de que la felicidad duradera no se encuentra afuera, sino que se recuerda en el interior.
Con esta consciencia, la vida se siente más ligera y significativa. La gratitud reemplaza la inquietud. La aceptación reemplaza la resistencia. Y el alma disfruta en silencio de la belleza de estar vivo, aquí y ahora.

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