Primero, dile “sí” a tu destino.
Cómo sería confiar en que no estás sola, que la mano y la compañía de lo Divino están siempre contigo, guiándote incluso si no puedes hacer más que escuchar.
“Sí” significa que no tienes que pensar demasiado.
“Sí” significa que la energía del flujo está presente en tu vida.
“Sí” significa que la resistencia desaparece, liberando una enorme cantidad de energía.
“Sí” a los demás significa que dejas de intentar controlar el mundo entero.
“Sí... enséñame” te hace humilde, y la humildad permite cercanía, florecimiento y novedad.
“Sí” comprende que, si no hay energía para algo, eso de todos modos no sucederá.
“Sí” permite que lo que sea que esté de acuerdo con tu objetivo tendrá un espacio en el que desarrollarse, incluso si no puede verse en un comienzo.
“Sí” es un estado de alivio; de ya no tener que determinarlo todo, saberlo todo, supervisarlo todo, controlarlo todo.
Extracto del libro:
Las cuatro caras de la mujer. Caroline Ward
Restaurando tu auténtico poder; Recobrando tu belleza eterna
Ed. Vergara

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