Ir al contenido principal

Bienvenido al nuevo comienzo

Por Lucía Muriel 

El nuevo año no nos trae cosas nuevas. El suceder de los acontecimientos es el mismo, sólo nosotros podemos hacer que las cosas cambien y que día a día nuestra vida se enriquezca con cada experiencia, lo cual significa que estamos dispuestos a disfrutar de la novedad que hemos creado. Hacer un balance es esencial para reconocer cada una de las cosas aprendidas; los retos que tuvimos que enfrentar; las batallas ganadas después de fallar una y otra vez. 

Todo lo que pasó dejó una huella profunda en nosotros, pero la visión con que apreciemos lo aprendido, es importantísima porque me permite ver la lucha durante la batalla o el logro alcanzado. Si me quedo atrapado en la lucha, la vida se vuelve pesada y difícil, pero si nos centramos en las ganancias, entonces, cada día será novedoso, maravilloso y lleno de grandeza. 

Es como poner un punto final a cada cosa que queda atrás y no me afecto por eso porque lo que me dejó de ganancia vale mucho más que el mantener conmigo el costo pagado por eso. Una madre siente mucha felicidad por cuidar a su bebé cada día y se llena de satisfacción por todo el progreso que nota en el crecimiento,  disfruta de cada aprendizaje del niño, olvidando totalmente la dificultad y dolor que vivió al darle nacimiento. 

De la misma forma, cuando apreciamos con optimismo, cada cosa, cada piedra en el camino de la vida, todo lo que va quedando atrás, nos ha dejado grandes riquezas.

La meditación es la manera de alimentar la mente con pensamientos apropiados que nos llenan de alegría, ánimo, capacidad cada vez mayor de afrontar las cosas que ocurren, no como un peso que cargamos, sino como una maravillosa aventura que vale la pena vivir es decir, es el alimento espiritual.

Comentarios