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Aislamiento, su lado positivo (2)


Si bien por todos los medios, comunicación principal por estos días, nos están diciendo que hacer para entretenernos en casa a niños, jóvenes y adultos, de mil formas y para todos los gustos, en muchas de estas actividades tu mente solo se involucra en cierto porcentaje o por un tiempo relativo, hasta cuando termines la actividad y luego, volverán los pensamientos y sensaciones de encierro, de pronto miedo, incertidumbre.
Todos esos videos ayudan sí, pero la entretención es eso, tenerte distraído por un momento, desviar el pensamiento de una preocupación o tarea. Entonces los dejamos de lado, no, no hace falta.
Lo que nos completa es aprender a manejar la mente. Lo primero que te enseñan cuando conduces es cómo funciona el carro, hay tres pedales y una barra de cambios para dar fuerza al motor, oh sí, hay un motor y un combustible y un sinfín de conexiones y artefactos de los que no tienes ni tendrás idea para que son.
Bueno, la mente es más sencilla, podemos aprender a manejarla sabiendo cómo funciona, cuál es el combustible. 

Cierra los ojos un instante, piensa en una taza de café caliente, aromático, acompañado de un pedazo de torta… ¿se te antoja? Pues tu mente creó esa imagen y esas sensaciones a partir de tus recuerdos. Ahora que, si no te gusta el café o no lo has probado, no tendrás mayor sensación y la imagen será el recuerdo de alguna propaganda que viste.
Igual pasa con mucha de la información que nos llega, creamos pensamientos a partir de esos recuerdos, te doy otro ejemplo, hace unos días todos corrieron a los supermercados para llenar sus despensas “por si acaso”, esta fue la respuesta automática de un recuerdo de alguna situación parecida. Se recordó el temor, la incertidumbre de ¿hasta cuándo será?
Pero tú eres el conductor, el jefe, puedes decidir cómo pensar y actuar.  Date dos minutos y recuerda que no todo lo que dicen es verdad, que cual bola de nieve un comentario rueda y crece y crece.

por: Carmen Alicia Fries

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